jueves, 6 de junio de 2013

Buenos Aires: First Contact

Año 1990, la sorpresa llegó a la familia en forma de escandalosa noticia: El Padre había recibido una oferta difícil de rechazar, una aventura de un año hacia lo desconocido, dejar atrás a su mujer y sus dos hijos y adentrarse en un nuevo y arriesgado mundo. Era la oportunidad de su vida y negarse no entraba a discusión en una personalidad tan competitiva y decidida como es la suya. El destino Buenos Aires, Argentina. Un lugar del que apenas habían escuchado hablar y del que solo conocían su situación geográfica y los malditos 12.000 kilómetros que la separaban de Pamplona, lugar donde en aquel momento residía la familia en cuestión. La crudeza de la separación durante aquel año me la ahorraré para otro momento. 
Como todo en la vida, aquel año pasó a mejor vida, y lo que se prometía como un regreso a casa, se convirtió en una ampliación de la estancia sin fecha de retorno. 

En este punto una decisión. A partir de aquí un nuevo trazado en el rumbo de la familia. La única patria está junto a los tuyos.

Hay que imaginarse la situación, una madre que, si bien estaba acostumbrada al cambio y a las putas mudanzas, se enfrentaba a algo mucho mas grande que todos los cambios imaginables hasta ese momento. Los viajes a principios de los noventa no eran como ahora, ni por tierra ni mucho menos por aire, las comunicaciones aún menos, (la inmigración te cambia, es como un click en el cerebro que ayuda a destruir prejuicios); y como lo desconocido siempre infunde terror, aquella mujer tuvo que pasar por momentos difíciles. Dos niños a cuestas, ella de 15 años y él de 11, cargados como una caravana gitana camino al rocío y con la incertidumbre por bandera. 

Tras 12 horas de viaje allí estaban, finalmente habían llegado a la tierra prometida. Aquel niño de 11 años estallaba en ilusiones de volver a ver a su padre, y las primeras horas de aquel reencuentro en tierra extraña fueron talladas en su mente como a cincel y martillo para siempre.

Conoció por primera vez las calles Lavalle y Florida "las peatonales de los turistas", repletas de salas de juegos, restaurantes con gigantescas cristaleras donde podían observarse vacas enteras entablilladas en estacas y cocinándose en grandes hogueras, lujosos cines con ostentosas luces y enormes carteleras con las películas del momento, gente de mal vivir ofreciendo vayausté a saber que cositas en las esquinas, quioscos repletísimos de revistas de mil colores, tendencias y formatos, millones de tiendas y galerías comerciales, lugares donde comprar desde el más lujoso reloj hasta una camiseta de los Stiff Little Fingers, pasando por armas, discos inéditos, pulseras y cinturones de pinchos, camisitas de las caras, y mil artefactos. A los inocentes ojos de aquel niño todo aquello se le antojaba sacado de una película, algo así como las calles de Nueva York, donde nadie se inmutaba ante lo extraño y donde todo lo que una desbordada imaginación infantil podía imaginar estaba a punto de ocurrir. Aquella amalgama de olores, luces, colores y gentes extrañas le encandiló desde el primer momento.

Poco podía imaginar aquel jodío mocoso que esos momentos y trozos de tiempo vivido se convertirían en la primera de las experiencias que recordaría para toda su vida como postales envejecidas de tiempos olvidados, difícil entender que 22 años más tarde seguirían ancladas en su mente atacando con feroz nostalgia a la hora de ponerlas por escrito...

jueves, 30 de mayo de 2013

Work Together

Un nuevo blog que se debate entre la vida y la muerte, creado de la duda pero que grita con fuerza. Un papel donde volcar retales de lo vivido, trozos de una vida sin descanso ni destino. Un comienzo para algo que nace con ganas y esperanza, pero que quiere saberse escuchado.

Supongo que cualquier erudito en el plomizo "arte" de escribir blorgs me recomendaría no utilizar un estilo tan cargado porque puede volverse tedioso y que los lectores me puedan mandar a tomar por culo, pero sinceramente no me interesan los dueños de la verdad en ningún campo de esta jodida vida, y además, nada tan sincero como dejar de leer, irte a la página del Real Madrid y dejar de tocarme los cojones.

Aquí comienza esto, como válvula de escape para todos esos recuerdos que a lo largo de los años se han ido comprimiendo en mi quijotera como gases a presión (si, esos también), aquí los iré plasmando sin medias tintas y tal cual los recuerdo. Claro que me gustaría que lo leyeran cientos de personas, puesto que al igual que tu mi amado/a lector/a tengo un grado (lo justito) de egocentrismo que necesita ser atendido, pero no es esa mi intención primaria a la hora de plantearme crearlo, sino poner mis recuerdos por escrito, recordar viejas historias y poder involucrar a los protagonistas a través de este medio, que si algo tiene de bueno, es precisamente la interacción.

¿Porque Amat Victoria Curam? Lo explicaré una vez y nunca más volveré a hablar de tema. Es la frase que dicta mi vida, resume mi apuesta para seguir luchando, para conseguir llegar donde quiero, para ser lo que quiero ser. Aunque me di cuenta tarde de este poder, ahora se que lo tengo y que todos lo tenemos. Que es una virtud claramente humana y que su raiz está en el optimismo. Se que esto suena un poco cursi, pero si no eres capaz de pillarlo es tu problema, no el mio...yo ya pasé lo mio para llegar a entenderlo.

Dicho esto os agradezco la visita y tomaros el tiempo para leer esto, que aunque uno es un macarra, dicen que es de bien nacidos ser agradecidos, y el tiempo es oro para todos...Poco mas por esta vez, seguiremos dando guerra en próximas ediciones.

Buenas noches gorriones y gorrionas.